viernes, febrero 16, 2007

An elseworlds of DC Universe: Roswell 1947 Capítulo Siete

Cementerio Municipal de Gotham
Gotham City.
9:30. Domingo 8 de Mayo de 2005

-¿No había un lugar mejor para hacer esta reunión de negocios?- carraspeo Ollie, nervioso. Nunca le habían gustado los cementerios. Todo lo relacionado con la muerte le producía urticaria. Siempre sentía un escalofrío en la espalda cuando se mentaba al ángel de la muerte y sus dominios. Además el cielo ennegrecido, salpicado por unos rayos rápidos y luminosos, acompañados de truenos secos, que parecían vaticinar el fin del mundo, no ayudaba demasiado.

-Aquí me siento en paz.- Bruce no dejaba de mirar las tumbas de sus padres. Estaban ubicadas debajo de un sauce llorón, encima de una pequeña colina, que dominaba el cementerio de Gotham. Una brisa suave y fría rompía la quietud que reinaba en aquel lugar. La falta de lluvia, parecía contener el momento en una burbuja temporal.

-Si, en paz total. Desde que entramos al campo santo, no tengo cobertura de movil, ni he podido sintonizar ninguna emisora de radio. Se podría decir que en este cementerio el “silencio” campa a sus anchas.- Ollie no pudo evitar sonreír. Siempre le gustaba estar un paso por delante de Bruce. Eran ocasiones contadas. Y disfrutaba cada una de ellas.

-Allí esta Hal. Puntual como un reloj.

Bruce se lo indico con un gesto imperceptible de su cabeza. Ollie pudo ver por primera vez a Hal Jordan. Dicen que las primeras impresiones son las que cuentan. Y sin duda, Hal Jordan le iba a caer bien. Con una estatura por encima de la media. Pelo castaño, hombros cuadrados, y un físico de atleta, Jordan caminaba seguro de si mismo, con un paso firme y notablemente militar. Miraba hacia delante sin dudar de su camino. Levanto un brazo a modo de saludo, cuando se percato de que Bruce y Ollie habían reparado en su presencia. Cuando se acerco a donde se encontraban, Ollie pudo ver por si mismo, lo que ya le había contado Bruce sobre este piloto de las fuerzas armadas. Que en su mirada no cabía el miedo. Y que este hombre, debía ser uno de los mejores aliados posibles, en la lucha que les aguardaba en el horizonte.

-Gracias por venir, Hal. No puedo expresar con palabras, lo agradecido que estoy a que hayas accedido a tener esta reunión, sabiendo que no solo esta en juego tu carrera profesional, sino incluso tu vida, al venir aquí.- En las palabras de Bruce había verdadera sinceridad. El juego se estaba volviendo cada vez más peligroso y aterrador.- Te presento a Oliver Queen. Queen es un buen amigo, y esta al corriente de todo. Puedes hablar tranquilamente en su presencia. Y por supuesto, nada de esto saldrá a la luz. Tienes mi palabra de honor, y la palabra de Ollie.

-Gracias Bruce. Encantado de conocerte Ollie.- Hal tendió la mano primero a Bruce y después a Ollie. Un apretón de manos puede decir mucho de una persona. Lo que Hal dedujo fue que podía confiar en estos dos hombres. Cada uno a su manera. Y pensó que Ollie sería un estupendo compañero de borrachera.- Creo que todos nos jugamos algo más que nuestras posiciones sociales. Lo que os voy a contar es muy grande. Quizás lo más extraño que hayáis oído en vuestras vidas, pero es la pura verdad. Pero debe salir a la luz. Se lo debo a Diana. Y solo por su recuerdo, merece la pena ser contado.

-Siento lo de Diana. También era una gran amiga mía. No te preocupes Hal. Llegaremos al fondo de este asunto. Tengo a varias personas investigando su asesinato. Los culpables no quedarán impunes.

-Lo se. Pero parece que fue ayer cuando estuve con ella hablando y tomando un par de cervezas en el bar. ¡Dios! Fue la última vez que la vi. Esa misma noche la mataron. No me dejo acompañarla a su casa. Era dura de pelar.- No pudo evitar sonreír, al recordar la preciosa sonrisa picarona de Diana al dejarle plantado en el bar. Le parecía estar escuchando su maravillosa voz. “Esta noche tu avión no aterrizará en mi hangar, soldado.”- Quizás las cosas hubieran ocurrido de distinta forma si la hubiera acompañado a casa.

-Desde luego tú tendrías una sonrisa permanente en la boca. Por lo que contó Bruce de esa mujer, debía ser una autentica belleza.

-Era más que belleza, Ollie. Esa mujer era una diosa en cada una de sus facetas. Honraremos su memoria, cuando destapemos toda esta conspiración de Luthor.

-Y se nos esta acabando el tiempo Bruce. Luthor esta moviendose cada vez más deprisa. Aquí tienes el informe que te prometí.- Saco un sobre doblado verticalmente del bolsillo interior de su americana. Estaba a punto de reventar.- En el se detalla la información necesaria para destapar todo lo que esta ocurriendo en el Area 51. Aquello es más que una base aérea de aviones experimentales. Me atrevería a decir que se esta fraguando un golpe de estado.

Bruce y Ollie, miraron a la vez a Hal Jordan. Sabían que las ambiciones de Lex Luthor eran altas, pero nunca hubieran podido imaginar, que pudiera llegar siquiera a pensar a obtener el poder mediante un golpe de estado.

-Pero, ¿Cómo es eso posible? Quiero decir, las últimas encuestas lo sitúan 7 puntos por encima del candidato demócrata. Luthor casi puede sentir el tacto del sillón presidencial, para que se arriesgaría a tomar el poder de forma violenta.- Bruce entrecerro los ojos. Algo en su mente había encajado. De repente vio todo la imagen completa. Aún así, dejo hablar a Hal.

-No tiene porque tomar el poder antes de su investidura. Pero una vez en la casa blanca, respaldado por el ejército, podría convertir la república en una dictadura.

-Pero, eso es imposible. El pueblo no se lo permitiría. Se lanzarían a las calles, y retomaríamos el poder. Esta claro que el coste de esto sería elevado. Aún con el apoyo de los otros cuerpos militares y estatales, las victimas civiles serían demasiadas. -Ollie no podía ni siquiera imaginarselo. Aquella situación era dantesca. Había que acabar con Luthor. -Por no decir la ONU y los aliados de nuestro país. Mediarían en el conflicto y enviarían tropas para acabar con Luthor.

-No si sus fronteras se vieran amenazadas. No si Luthor llevará la guerra a sus puertas.

-Pero eso, eso significa….no puede ser cierto. Luthor esta loco, pero no tanto. ¿Como podría Luthor ni siquiera tener semejante ejercito?- Ollie comenzaba a sentir vertigo. Una cosa era luchar contra un hombre ambicioso. Pero otra muy distinta, contra un hombre que parecía sacado de un comic de superhéroes. Empezaba a pensar que Jordan estaba loco de atar.

-Clones. Superhombres. Aviones experimentales. Todo esta ahí. En el informe que os he pasado. He visto a cientos de ellos volando en formación sobre el cielo de Nevada.

-¿Clones? ¿superhombres?, pero de que diablos estas hablando. Esta historia es cada vez más disparatada. Si ya es difícil creer en la existencia de un superhombre, ¿Cómo vamos a creer en la existencia de un super-ejercito de clones?- Ollie tenía claro ya que este tío estaba loco de atar. Seguro que había subido muy alto con algún avión o cohete o lo que sea que llevará aquel tío, y se le había cortado el suministro de aire. De ahí los daños cerebrales.

-Dejale hablar Ollie. Hay ciertas cosas que empiezo a ver muy claras. Hal Jordan esta diciendo la verdad. Continua.

-Gracias Bruce. Pertenezco a un cuerpo de pilotos de elite. Probamos aviones experimentales de última generación. Nuestra base esta situada en el area 51. En el ejercito nos llaman los “linternas Verdes” porque los motores de los aviones que estamos probando están basados en una especie de piedra de color verde que brilla con una radiación iridiscente. Nadie sabe si aquello es perjudicial o no para la salud. Nadie sabe si esa clase de combustible pertenece siquiera a la tierra. Pero es parte de nuestro contrato. Tanto lo de no preguntar como lo de sacrificar nuestras vidas por nuestro país. La creencia entre los compañeros de la base, es que existe una base secreta dentro de la base. Todo el mundo cree que esta piedra tiene un origen extraterrestre.

-¿Entonces es cierto aquello de que cayó una nave en Roswell, en 1947?- Ollie empezaba a tener los ojos como platos.

-Yo no he visto la nave original. Pero algún primerizo diseño de los aviones, estaba basado en aquella nave. Pero aún hay más.

-La nave estaba tripulada o al menos tenía varios ocupantes. Uno de ellos es “nuestro” superhombre. Debió sobrevivir de algún modo. El ejercito, perdón, Lionel Luthor se hizo con el control de este “superman” y lo han utilizado todos estos años como arma secreta. Es su “arma de destrucción masiva”.

-Exactamente Bruce. Cuentan que antes de que las bombas de NAPALM estuvieran listas, Lionel Luthor, el padre de Lex, mandaba a este superhombre para que realizará varias pasadas en vuelos estratosféricos, sobre puntos estratégicos vietnamitas, e incendiara con su visión calorífica dichas posiciones.

-Pero eso, eso es una locura. ¿Qué clase de hombre haría eso? - A Ollie le costaba cada vez más, estar escuchando a aquella conversación, a mitad camino de articulillo de un periodicucho de tercera, mitad guión de una novela de ciencia ficción.

-Piensa que no es humano, Ollie. Estamos hablando de un alienígena. Solo que no es verde, pequeño y con los ojos grandes. Es alguien como tu y como yo.

-Esta bien, pero aunque este superhombre, fuera real, ¿Cómo es posible que Luthor siquiera pudiera plantearse una invasión a escala planetaria? Es solo una persona. Por muy super que sea.

-Te olvidas de los clones Ollie.- Bruce tenía puesta la mirada en el infinito. Ollie casi podía oír el zumbido de sus neuronas.- Lex ha creado un ejercito de superhombres. Capaces de oponer y destruir cualquier fuerza militar convencional. Nadie esta preparado para esto.

-Si pero como en el relato de Pandora, siempre queda la esperanza. Y como en la historia de Aquiles, este ejercito de clones tiene un punto débil. – Una luz brillante pareció relampaguear en los ojos de Jordan.- Estos clones tienen una vida media de una semana. El proceso de clonación no es perfecto. Apenas sobreviven una semana. Además, carecen de voluntad propia, y tienden a quedarse plantados en cualquier parte, incapaces de efectuar ningún movimiento. Para subsanar este error, los científicos del proyecto OMAC luthor crearon a Brainiac.

-¿Proyecto OMAC?- Ollie seguía tragandose la incredulidad a cucharadas.

-One Man Army Coprs. Son el nombre en clave del ejército de clones del que estamos hablando. Brainiac es el superordenador que controla a todos estos clones. Llevan nanobots circulando por el sistema sanguíneo, con algunos receptores/transmisores implantados en su cerebro, que los mantiene conectados al sistema Brainiac, y que permite a Luthor y su gente, tener un gran, obediente y leal ejercito de superhombres.

-¡DIOS! Pero esto es una locura. Parece un mal guión de una mala película de serie Z.- Ollie no podía aguantar más. Aquello había pasado de ser una conspiración del ejército a una especie de paranoia mutante donde los clones, superhombres y hombrecillos verdes, campaban a sus anchas, por un mundo ajeno a esta realidad, solo visto en las películas y las series de televisión.

-Entonces – Bruce obviaba los comentarios de Ollie. Sabía que su amigo, no creería ni una sola palabra de aquello. Para Ollie solo existía lo que podía ver y golpear. Era un hombre muy anclado en el mundo real. Más preocupado por los problemas que atormentaban a la gente, que las fantasías paranoicas que poblaban Internet. Sin embargo sabía, que cuando llegase la hora, Ollie estaría en primera línea.- ¿estas diciendo que si ese superordenador cae, el ejercito de superhombres no serán más que unos muñecos a tamaño 1:1?

-Exacto, Bruce. Pero siempre quedará el original.

-¿Y como podemos acabar con él?

-Junto con la copia del proyecto OMAC, os he dejado una copia del informe Steel. En el se sitúa la localización de algo o alguien, que es importante para el “hombre de acero” de Lex Luthor. Quizás sea una buena idea saber que es lo que luthor esconde en aquel lugar.

-Está bien. Tendremos que echarle un vistazo. O si aquello es simplemente una pista falsa, o nos conduce a una trampa. No me fío de Luthor ni un pelo.

-Existen rumores de que Luthor no se separa nunca de un anillo verde. Creemos que esta hecho del mismo material con el que se alimentan los motores de nuestros aviones.

-Entonces, deberemos robárselo. Y conozco a la persona indicada para ello.

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